Cundinamarca y Bogotá se consume cerca del 40 % de la madera que se utiliza en Colombia para la construcción, la industria de la carpintería y el embalaje de productos. De ese volumen, se estima que entre el 45 % y el 54 % proviene de fuentes ilegales, es decir, madera extraída mediante prácticas depredadoras que arrasan la Amazonía y otras zonas forestales donde no está permitida la actividad silvícola.

Como parte de los compromisos que se suscribieron en la COP 16, desde la gobernación de Cundinamarc se le dió la continuidad a esa agenda ambiental con una alianza estratégica entre la Secretaría de Bienestar Verde (@AmbienteCund), la @CAR_Cundi y @fedemaderas, orientada a proteger ecosistemas estratégicos y consolidar una cadena forestal legal, justa y trazable.

Esta hoja de ruta se articula con autoridades ambientales y actores del sector forestal, lo que ha permitido reunir a productores de regiones como Amazonas, Guainía y Caquetá con comercializadores de Antioquia y Cundinamarca, generando vínculos concretos entre quienes cultivan, transforman y comercializan la madera en el país.

De esta manera se mantiene el fortalecimiento de planes de manejo sostenible, el impulso a modelos de economía circular, el acompañamiento técnico en cada eslabón de la cadena y la armonización normativa entre regiones, para cerrar brechas y garantizar un mercado responsable y competitivo.

Pero esta estrategia solo es efectiva si se complementa con control. Por eso, además de las herramientas normativas como el Libro de Operaciones Forestales en Línea, que mejora el seguimiento a la madera legal, trabajamos de la mano con la Policía Ambiental y de Carabineros, que adelanta operativos, incautaciones y sanciones para frenar el ingreso y comercialización de madera ilegal en el territorio.

El impacto va mucho más allá de lo económico o ambiental. La tala ilegal rompe el equilibrio de los ecosistemas, interrumpe el ciclo del agua, degrada el suelo y agrava la sequía en el centro del país, una amenaza directa al abastecimiento, la agricultura y la vida misma en nuestros territorios.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *