Hoy hablo como hombre, como padre y como trabajador.
Porque sé, como muchos de ustedes, lo que es madrugar con el alma cansada pero el corazón firme.
Sé lo que es luchar cada día con la única meta de ver a los hijos crecer felices.
Este mensaje va para todos los padres que aman en silencio, que trabajan duro, que no se rinden.
Para esos hombres que, aunque muchas veces no se ve, lo dan todo por sus hijos.
Padres que madrugan, que aguantan sol, lluvia o cansancio, pero nunca pierden la esperanza.
También sé, como muchos, lo que es llegar a casa con el cuerpo vencido, pero con el alma encendida por los que amamos.
Porque nosotros también nos cansamos, también tenemos miedos y dolores…
Pero nos los comemos en silencio, con carácter y con amor.
Porque sabemos que nuestra mayor recompensa no es un salario ni un aplauso: es una sonrisa, un abrazo, una mirada de orgullo.
A todos los padres que luchan cada día por dar lo mejor, a los que enseñan con el ejemplo, a los que a veces no tienen mucho, pero dan todo…
Gracias. Ustedes también sostienen este país. Ustedes también son héroes…
¡Feliz Día del Padre a todos los que caminan con dignidad, con amor y con firmeza!
Hoy más que nunca, los reconozco, los valoro y los abrazo con orgullo.
Freddy Alexander González Párraga

