En una escena digna de una película de acción, Norbey Olivares Rojas, conocido en el mundo criminal como «El Diablo», fue emboscado y abatido por un grupo armado en plena vía pública la tarde del Martes 29 de julio.

Esto es lo que se sabe sobre el impactante asesinato de alias «El Diablo» en pleno corazón de Villavicencio.

En una escena digna de una película de acción, Norbey Olivares Rojas, conocido en el mundo criminal como «El Diablo», fue emboscado y abatido por un grupo armado en plena vía pública la tarde del Martes 29 de julio. El hecho ocurrió en el centro urbano de la ciudad y quedó registrado por cámaras de seguridad.

Según versiones preliminares, al menos siete hombres fuertemente armados y con atuendos similares a los de la Policía Nacional, descendieron de una van y abrieron fuego con armas largas contra su objetivo. Olivares fue trasladado herido a un centro médico, pero no logró sobrevivir.

¿Quién era este temido personaje? Originario de Cimitarra (Santander), Olivares acumulaba más de 17 años de prontuario criminal y era señalado como uno de los capos del microtráfico en Villavicencio. Lideraba la organización conocida como Red Guatiquía, implicada en múltiples delitos: homicidios selectivos, extorsión, y el uso de menores para distribuir droga en zonas como Brisas del Guatiquía y comunas 3 y 4.

Había sido capturado en 2024, pero recuperó su libertad en abril de este año tras vencimiento de términos. Durante su detención, las autoridades le habían incautado bienes avaluados en más de $7.600 millones, incluyendo vehículos de lujo, inmuebles y una chatarrería usada, al parecer, como fachada para lavado de dinero.

Las autoridades trabajan sobre cuatro hipótesis principales que podrían explicar este crimen:

1️⃣ Venganza del Clan del Golfo: Por viejas disputas por corredores del microtráfico.
2️⃣ Traición interna: Disputas por dinero perdido y control dentro de su propia organización.
3️⃣ Choque con bandas extranjeras: Especialmente estructuras mixtas colombo-venezolanas.
4️⃣ Orden desde prisión: Se investiga si fue un encargo ejecutado por bandas de sicarios.

Mientras la Sijín y la Fiscalía analizan los registros balísticos y las cámaras de vigilancia, la UIAF rastrea movimientos financieros que podrían dar con el paradero de parte de la fortuna no incautada del fallecido capo. Se habla de cuentas en frontera, bienes a nombre de terceros y propiedades ocultas.

El vacío de poder que deja este asesinato podría reactivar la violencia en barrios ya afectados por el microtráfico. Líderes comunitarios han manifestado su preocupación por posibles represalias y desplazamientos forzados. La Policía Metropolitana ha anunciado un “plan candado” en sectores vulnerables y no se descarta un toque de queda nocturno en algunas comunas.

Este crimen, más allá del nombre del fallecido, destapa una red de intereses oscuros donde se mezclan el narcotráfico, la corrupción y la impunidad.

Se hace un llamado urgente a las autoridades para proteger a la comunidad, garantizar justicia y frenar la expansión del crimen organizado que sigue acechando a Villavicencio.

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