Lo primero que hizo el patrullero Jhan Carlos Otero, que recibió dos disparos en el pecho mientras seguía a un sicario en San Victorino, fue llamar a su familia y preguntar por su abuelo y su papá.

El patrullero Jhan Carlos Otero tiene 30 años y su vida estuvo a punto de ser segada por un sicario que cometió un atentado en San Victorino, Bogotá, el pasado domingo 17 de noviembre. Recibió dos tiros en el pecho y hoy se está recuperando de las heridas.

El agente Otero permanecía en una unidad de cuidados intensivos bajo pronóstico reservado y hasta con ventilación asistida, tras resultar herido en medio de una persecución en la zona comercial del parque de La Mariposa, en el sector de San Victorino, centro de la capital colombiana, a un sicario que, minutos antes, había matado a una persona.

El patrullero estuvo al borde de la muerte, dependiendo de un ventilador y sometido a múltiples intervenciones en el hígado, estómago y colon en el Hospital Central de la Policía.

“Es un milagro, hay que darle las gracias a Dios. Como yo siempre les dije a mis primos, Jhan Carlos es un toro, él es muy fuerte, yo les dije ‘no se preocupen que el primo es un toro’, mira todo resultó bien gracias a Dios”, sostuvo un allegado de Otero al hablar con Noticias Caracol en vivo.

Según el familiar del agente herido en San Victorino, cuando este despertó lo primero que hizo fue comunicarse con sus seres queridos y “les mandó saludos a mi abuelo, al papá, a mi papá y a nosotros los primos, un grupo que tenemos de primos”.

“Él es comprometido con su uniforme y nosotros sabemos que él es bastante fuerte, y me imagino que en el momento (de la persecución en San Victorino) la adrenalina que estaba manejando era bastante alta y por eso de pronto no retrocedió ni cayó, sino que siguió para adelante, cumplir lo que le tocaba”, afirmó

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