El presidente Gustavo Petro lanzó una dura crítica al modelo de financiación de Colfuturo y respondió directamente a la congresista Cathy Juvinao, quien ha defendido el esquema actual de subsidios y créditos para estudios en el exterior, mayoritariamente concentrados en los estratos altos.
Según el mandatario, los propios datos de Colfuturo evidencian una distribución profundamente desigual de los recursos públicos. Petro afirmó que apenas el 1 % de los recursos llega a jóvenes de estrato uno, y que solo el 26 % beneficia a estudiantes de estratos 1, 2 y 3, quienes representan cerca del 80 % de la población juvenil del país. En contraste, el 74 % de los recursos termina en manos de los estratos 4, 5 y 6, y los estratos 5 y 6 concentran el 41 %, pese a ser numéricamente menores que los jóvenes de estratos bajos.
“Esto muestra por qué Colombia es tan terriblemente desigual: un país manejado por grandes banqueros, terratenientes y familias hereditarias”, señaló Petro, calificando esta política como “miserable” y propia de una mentalidad bancaria que privilegia a quienes ya tienen recursos.
El presidente fue más allá y cuestionó el impacto real del modelo basado en créditos: “Dar 90 doctorados al año con créditos no le sirve a Colombia. Solo los ricos pueden pagarlos. Los pobres terminan saliéndose de la carrera o, en casos extremos, suicidándose, como ha ocurrido con el ICETEX”. En ese sentido, fue enfático: “El crédito no es la salida”.
Como contraste, Petro citó el caso de Corea del Sur, país que envía alrededor de 35.000 estudiantes al año al exterior, de manera estratégica y en áreas donde tiene mayores debilidades, lo que —según explicó— ha sido clave para consolidar una sociedad del conocimiento con alta cobertura en educación superior.
Frente a ese modelo, el Gobierno colombiano plantea una apuesta distinta: llegar a 10.000 estudiantes al año en el exterior, pero con educación totalmente gratuita, priorizando a los hijos e hijas de trabajadores, campesinos y jóvenes de barrios populares en todas las regiones del país.
La respuesta del presidente se da en medio de un debate creciente sobre el uso de recursos públicos en educación y la orientación de los subsidios estatales. Mientras sectores de oposición defienden el esquema actual, el Gobierno insiste en que mantener subsidios concentrados en los estratos altos perpetúa la desigualdad y contradice cualquier discurso de mérito o movilidad social.
