En el pabellón de Corferias, rodeada por la bancada del Pacto Histórico, Natalia Moreno, recibió este jueves la credencial que la acredita oficialmente como Representante a la Cámara por Cundinamarca, haciendo parte de la fuerza política más importante del departamento, conformando una lista de más de 280.000 votos. El acto, más que un trámite electoral, se consolidó como el hito de entrada de la representación popular del departamento, al epicentro del debate legislativo nacional.
La llegada de Moreno al Congreso rompe la inercia de la representación tradicional en el departamento. Formada en las aulas de la Universidad de Cundinamarca como ingeniera industrial, madre, educadora popular en la Comuna 4 de Soacha durante la pandemia, y exconcejal que le hizo oposición al ingreso de Soacha al modelo de Región Metropolitana; la nueva congresista del Pacto Histórico asume la curul como una extensión directa de las luchas de barrio y de territorio.
“Estar hoy en Corferias recibiendo esta credencial junto a la bancada del Pacto Histórico es la confirmación de que el proyecto de cambio tiene arraigo territorial en Cundinamarca. No venimos a ocupar una silla por vanidad; venimos a defender las reformas y los avances de los derechos adquiridos que benefician a la gente trabajadora de nuestro departamento. Resaltó la congresista electa.
Para la bancada del Pacto Histórico en el departamento, la curul de Natalia Moreno significa tener una aliada en la defensa de los logros del primer gobierno progresista, que se discuten desde la periferia: la transformación del modelo de servicios públicos a través de ajustes a la Ley 142 para frenar las tarifas abusivas de aseo y energía en municipios como Soacha, la infraestructura institucional para las mujeres cuidadoras de personas con discapacidad y la defensa irrestricta de las fuentes hídricas frente a la especulación inmobiliaria.
En la jornada en Corferias, Moreno dejó en claro que la curul del Pacto por Cundinamarca no se administrará desde el aislamiento del Capitolio, sino en articulación constante con las organizaciones sociales, los jóvenes de la educación pública y las mujeres trabajadoras. “Esta es una curul por y para la gente”.
Tres apuestas vertebrarán su trabajo en la Cámara: mujeres que transforman, enfocada en la autonomía económica y los derechos de las cuidadoras; economías para la vida, centrada en la soberanía alimentaria, el agua y el alivio al bolsillo popular; y territorios para la gente, orientada a garantizar movilidad digna, educación superior pública en las provincias y un ordenamiento territorial sin despojo.
“A las mujeres de Cundinamarca nos han dicho históricamente que nuestro trabajo de cuidado es un deber silencioso y no una fuerza económica. Fui mamá joven ysé lo que cuesta abrirse paso cuando el sistema te da la espalda. Esta curul llega al Congreso a dar la pelea dura por las cuidadoras, por las madres de personas con discapacidad y por la autonomía económica de las mujeres. Cuidar a la sociedad no puede seguir significando condenarse a la pobreza.” Señaló.
Natalia Moreno encarna el relevo generacional de una Cundinamarca que decidió disputar el poder desde la organización estudiantil, comunitaria y la empatía con la gente de a pie. Su perfil madre, ingeniera industrial, educadora popular, militante es el reflejo de la mujer que se abrió paso sin privilegios heredados. Para cumplir con ese propósito, empezó a recorrer el departamento para construir junto a los cundinamarqueses la agenda legislativa que llevará al Capitolio con la Ruta al Congreso, una iniciativa que viene desarrollando semana tras semanas en los diferentes municipios

