El hecho el pasado jueves, 23 de julio, ocurrió en el establecimiento Rü Patisserie, ubicado en una exclusiva zona de restaurantes de esa localidad, y dejó como víctima a María Quevedo, quien sufrió decenas de heridas y hasta una fractura tras poco más de tres minutos de golpes en el rostro, abdómen y espalda.

El sujeto, al parecer empleado de la pastelería que fue despedido justo antes del ataque, fue identificado como Jesús Acosta Lizardo, un hombre de 45 años, contextura gruesa y 1,76 de estatura, según reveló el diario El Tiempo. Pese a que tras el ataque fue capturado, la Policía lo dejó en libertad poco después.

De acuerdo a lo ya mencionado por EL TIEMPO que se comunicó con la víctima, quien dio detalles sobre los comportamientos de Acosta Lizardo y la razón de su despedida tan solo dos semanas después de comenzar a trabajar en el lugar.

“Tenía comportamientos extraños. Empezó a invadir mi espacio personal, decía que se había aprendido la placa de mi carro y que estaba muy bonita. Pero que no me preocupara que no lo iba a decir delante de los clientes“, relató.

En el momento en que le informó del fin de su contrato la situación se puso tensa y comenzó el ataque: “Primero me dijo: ‘Si quiere no vuelvo’, y luego: ‘¿Usted me garantiza que me va a pagar?’ Y en ese momento me dio un golpe violento en la cara”. Las cámaras permiten ver como, tras el primer golpe, la arrastra del pelo a la cocina para que la gente alrededor no presenciara la agresión: “Tuve mucho miedo en ese momento, fue un acto premeditado. Me arrastró hasta la cocina donde nadie pudiera verlo y en donde había cuchillos y otros elementos”.

“No podía pedir ayuda. La voz no me salía. Logré patear una mesa en donde estaba toda la cristalería y al caer, los vecinos del restaurante Santa Lucía se dieron cuenta de que algo estaba ocurriendo. Él me gritaba: ‘La voy a matar, maldita, perra hp, la voy a matar.’ Por eso temo por mi vida», señaló Quevedo.

Finalmente, consiguió levantarse y regresar a la entrada del local, y en ese momento, mientras seguía siendo golpeada por el sujeto, le pidió a los dueños del restaurante vecino que la ayudaran y que cerraran la reja hasta que llegara la policía. Aunque en los videos se ve al hombre tomándose la cabeza, preocupado por lo sucedido, la mujer asegura que el agresor retó a los dueños de restaurante a pelear con él y cuando llegaron uniformados del CAI Santa Bárbara, la seguía amenazando a ella.

El hombre fue dejado en libertad poco después, mientras la víctima seguía hospitalizada en la Clínica Reina Sofia. “Me dieron una incapacidad de 20 días, tengo más de 80 golpes y lacera.iones en todo el cuerpo y en mis manos, que son mi herramienta de trabajo. Me arrancó parte del pelo“, aseguró, sobre la gravedad de sus heridas.

Fuente/PUBLIMETRO

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