Los estudiantes del Jardín Infantil Stanford participaron en una jornada de educación ambiental junto a Marce la Recicladora, en la que aprendieron cómo reducir, reutilizar y reciclar puede contribuir al cuidado del agua. El siguiente reto será llevar ese conocimiento fuera del jardín y compartirlo con vecinos y habitantes del sector.

Aprender a reciclar puede parecer una acción pequeña, pero cuando se comprende qué ocurre con los residuos después de salir de casa, la conversación cambia. Una botella, un empaque o un elemento que termina en la calle puede llegar a los sistemas de alcantarillado, quebradas o ríos y convertirse en un problema mucho mayor para el medio ambiente.

Con esta idea como punto de partida, los niños del JIS participaron hoy en una jornada de aprendizaje junto a Marce la Recicladora, creadora de contenido y promotora de prácticas ambientales, quien compartió con los estudiantes diferentes herramientas para comprender la importancia de reducir, reutilizar y reciclar.

El encuentro tuvo un propósito que va más allá de enseñarles a los niños cómo separar correctamente los residuos.

La intención es prepararlos para que posteriormente sean ellos quienes lleven este conocimiento a sus familias, vecinos y a la comunidad que rodea al jardín.

Aprender para luego enseñar

Durante la jornada, Marce acercó a los niños a conceptos relacionados con el aprovechamiento de residuos utilizando ejemplos cotidianos y un lenguaje adaptado a su edad.

Los estudiantes pudieron reconocer que muchos objetos que normalmente se consideran basura pueden tener una segunda vida y que decisiones tan sencillas como reutilizar un recipiente, disminuir el consumo de ciertos productos o separar correctamente los residuos pueden generar un impacto positivo en el planeta.

Uno de los principales mensajes del encuentro fue precisamente comprender que el reciclaje y el cuidado del agua están directamente relacionados.

Evitar que los residuos terminen en las calles o en los sistemas de drenaje ayuda a disminuir la contaminación de fuentes hídricas y de los ecosistemas que dependen de ellas.

Así, las conocidas 3R —reducir, reutilizar y reciclar— dejaron de ser conceptos abstractos y comenzaron a convertirse para los niños en acciones que pueden aplicar en su vida diaria.

Los niños se preparan para llevar el mensaje fuera del jardín

La jornada hace parte de un proyecto ambiental más amplio que desarrolla el JIS y que busca que los estudiantes no sean únicamente receptores de información, sino también multiplicadores del conocimiento dentro de su comunidad.

Después de aprender sobre estas prácticas y comprender su relación con la conservación del agua, los niños avanzarán a una nueva etapa: compartir lo aprendido con las personas que viven y trabajan alrededor del jardín.

La propuesta contempla una jornada en la que los estudiantes llevarán un mensaje de cuidado ambiental hacia la comunidad cercana.

Mientras los niños participan en una actividad pedagógica de divulgación, los adultos del jardín recorrerán edificios y espacios del sector entregando materiales elaborados por los propios estudiantes, con recomendaciones sobre reciclaje, reutilización y protección del agua.

La intención es que aquello que comenzó dentro del aula llegue también a hogares, familias y vecinos.

Del jardín al barrio

El proyecto parte de una idea sencilla: si los niños aprenden desde pequeños a cuidar el planeta, también pueden influir en los hábitos de los adultos que los rodean.

Por eso, además del trabajo con Marce la Recicladora, los estudiantes participarán en diferentes experiencias con personas vinculadas al cuidado del medio ambiente, con el objetivo de conocer distintas formas de proteger los recursos naturales.

También involucrarán a sus familias, amigos, vecinos y personas cercanas a través de compromisos concretos con el planeta.

Cada persona será invitada a escribir en una gota una acción que se comprometa a realizar para cuidar el agua y el medio ambiente. Posteriormente, estas gotas formarán parte de una instalación colectiva dentro del jardín que permitirá representar visualmente hasta dónde logró llegar el mensaje de los niños.

 

 

Una generación que aprende a “pensar en azul”

La iniciativa está vinculada al trabajo que el JIS adelanta alrededor del cuidado del agua y del concepto “Piensa en azul”, que busca generar conciencia sobre la importancia de proteger este recurso desde acciones cotidianas.

La apuesta del jardín es que los niños comprendan que cuidar el agua no significa únicamente cerrar una llave.

También significa consumir responsablemente, generar menos residuos, reutilizar materiales, reciclar correctamente y evitar que la basura llegue a las calles y fuentes hídricas.

La visita de Marce la Recicladora se convirtió así en una etapa de preparación para un reto mayor: que sean los propios niños quienes lleven este aprendizaje más allá de las instalaciones del jardín.

El siguiente paso será salir a la comunidad y demostrar que incluso desde la primera infancia es posible convertirse en un agente de cambio.

Primero aprendieron a reducir, reutilizar y reciclar. Ahora tendrán la misión de enseñárselo a su barrio.

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