Con la llegada del nuevo año escolar, expertos en salud infantil advierten que la falta de sueño entre niños y adolescentes se ha convertido en un problema silencioso que puede afectar su desempeño académico, su estado emocional y su salud general. La evidencia científica acumulada en las últimas décadas —incluyendo recomendaciones de la AmericanAcademy of Sleep Medicine (AASM) y datos de los Centros para el Control y la Prevenciónde Enfermedades (CDC) de Estados Unidos— muestra que dormir las horas necesarias no es un lujo, sino una necesidad biológica y cognitiva para los estudiantes.
¿Cuánto deben dormir los niños?
Las recomendaciones más recientes basadas en estudios y consensos internacionales señalan que los niños y adolescentes necesitan diferentes cantidades de sueño, según suedad, para funcionar óptimamente:
● Niños en edad escolar (6 a 12 años): entre 9 y 12 horas por día para apoyar el aprendizaje, la atención y el crecimiento saludable.
● Adolescentes (13 a 18 años): entre 8 y 10 horas por día para favorecer lamemoria, el autocontrol emocional y la concentración en clase.
● Preescolares (3 a 5 años): alrededor de 10 a 13 horas, incluidas siestas.
● Niños pequeños (1 a 2 años): 11 a 14 horas (incluidas siestas).
● Bebés (4 a 12 meses): 12 a 16 horas (incluidas siestas).
Estas cifras están respaldadas por la AASM en su declaración de consenso sobre sueño enpoblaciones pediátricas, utilizada como referencia en numerosas investigaciones sobresalud del sueño infantil.
Un problema creciente: sueño insuficiente y rendimiento escolar
Los CDC señalan que dormir lo suficiente contribuye a la salud general y al bienestar de losestudiantes, ayudándolos a mantener la concentración y mejorar su rendimiento académico.Sin embargo, múltiples estudios indican que muchos estudiantes no alcanzan estas metas:en varios países, un porcentaje significativo de adolescentes duermen menos de 8 horaspor noche, por debajo de lo recomendado, debido a factores como el uso de pantallas,tareas escolares y horarios irregulares.
La falta de sueño ha sido asociada en estudios con dificultades para prestar atención,menor capacidad de resolución de problemas y más irritabilidad y somnolencia durante las clases. Estas consecuencias no solo reducen el rendimiento académico, sino que puedenafectar la salud emocional y física de los estudiantes.
Consejos para un sueño saludable
Ante este panorama, el programa de Enfermería de la Universidad ECCI ha reunidorecomendaciones prácticas dirigidas a los padres de familia para fomentar hábitos de sueñosaludables en sus hijos de cara al inicio del año escolar:
1. Rutina fija de sueño: Establecer horarios constantes para acostarse y despertarsetodos los días de la semana ayuda a regular el reloj biológico de los niños y adolescentes.
2. Ambiente propicio para dormir: Un cuarto oscuro, tranquilo y con temperaturaagradable favorece un descanso profundo.
3. Limitar pantallas antes de dormir: La luz azul de celulares, tabletas y televisores puederetrasar la producción de melatonina —la hormona que induce el sueño— y dificultarconciliar el descanso.
4. Actividades relajantes previas al sueño: Leer un cuento, un baño tibio o música suavepueden preparar al cuerpo y mente para dormir.
5. Evitar comidas pesadas o ejercicio intenso en la noche: Estas actividades puedenaumentar el estado de alerta, retrasando la hora de dormir.
“Dormir es tan esencial para el aprendizaje y la salud como la alimentación adecuada o laactividad física”, señalan, recordando que una rutina saludable de sueño puede mejorar lamemoria, el control emocional y la capacidad de atención durante todo el día escolar.
Más que descanso: inversión en salud y aprendizaje
La evidencia científica y las recomendaciones de organizaciones como la AASM y los CDCconvergen en un punto: el sueño insuficiente entre los estudiantes no solo disminuye elrendimiento académico, sino que puede afectar su salud mental y física, su comportamientoy su capacidad para enfrentar los retos diarios.
Para los padres y cuidadores, priorizar el descanso adecuado de sus hijos en esta etapacrucial del desarrollo es una inversión directa en su bienestar educativo y emocional. Conpequeños ajustes en las rutinas diarias y mayor conciencia sobre la importancia del sueño,este regreso a clases puede ser no sólo más saludable, sino también más exitoso para todala familia.
