Fusagasugá no era solo una parada más en la agenda de Yeison Jiménez. Para el cantante de música popular, el municipio se convirtió en un lugar de descanso, de familia y de proyectos con visión a futuro.
Durante los últimos años, Yeison había comprado una finca en la zona, un espacio al que llegaba con frecuencia para desconectarse del ruido, montar a caballo y compartir tiempo con sus más cercanos.
Pero su relación con Fusagasugá fue más allá del descanso. El artista apostó por el desarrollo local invirtiendo en varios negocios, entre ellos un restaurante y el proyecto de un hotel, iniciativas pensadas para dinamizar la economía y generar empleo en la región.
Yeison también abrió espacio para el talento local. Apoyó a artistas de Fusagasugá, compartió escenario con ellos, cantó, escuchó y dio visibilidad a nuevas voces que sueñan con vivir de la música.
Hoy, Fusagasugá recuerda a Yeison Jiménez no solo como una estrella de la música popular, sino como alguien que eligió el municipio para descansar, invertir y crear lazos reales con su gente. Porque hay artistas que pasan… y otros que dejan huella.

