Estados Unidos ofrecía una fortuna por su captura. El país están incendiado, sé reportan muertos, incendios y tiroteos en varias ciudades.
La noticia que durante años pareció imposible finalmente se confirmó: Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘el Mencho’, fue abatido en un operativo en Jalisco. El hombre señalado como líder máximo del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) era considerado uno de los capos más buscados del mundo por las autoridades de México y Estados Unidos. Su nombre estaba en la lista roja desde hace años y su captura —o muerte— era una prioridad binacional.
Pero la caída del Mencho no trajo calma. Al contrario, desató una ola de violencia que hoy tiene a varias regiones del país en zozobra. En Michoacán, Tamaulipas, Zacatecas, Colima y Oaxaca se reportaron bloqueos con vehículos incendiados, disparos y cierres de vías estratégicas.
En Guadalajara, la tensión se sintió con fuerza. Las autoridades suspendieron el transporte público en varios puntos del estado y en redes sociales circularon videos de pánico en el Aeropuerto Internacional de Guadalajara, donde pasajeros corrían buscando refugio ante rumores de disturbios en las cercanías. Aunque no se confirmó un ataque directo contra la terminal aérea, el caos fue real.
La Embajada de EE.UU. en México emitió una alerta de seguridad para sus ciudadanos, recomendando evitar desplazamientos y mantenerse informados por canales oficiales. El temor no es menor: la estructura del CJNG tiene presencia en múltiples estados y su capacidad de reacción ha quedado demostrada en el pasado.
La muerte de ‘el Mencho’ marca un punto de quiebre en la historia reciente del narcotráfico mexicano. Sin embargo, la pregunta que hoy sobrevuela el país no es solo quién ocupará el mando, sino qué tan sangrienta será la disputa interna y qué tan profundo llegará el remezón en la nación azteca.


