La idea de revivir Telecom, la antigua empresa estatal de comunicaciones que fue liquidada en 2003, vuelve a escena. Esta vez, no como una propuesta nostálgica, sino como una estrategia para que el Estado recupere el control sobre la infraestructura digital del país y fortalezca su soberanía tecnológica.
Durante el acto de sanción de la reforma laboral, el presidente Gustavo Petro sorprendió con un anuncio inesperado, el Gobierno estudia un movimiento corporativo que podría implicar la venta de acciones estatales en Movistar y la transformación de Internexa en una nueva versión de Telecom. El propósito, según explicó, es claro, “manejar la fibra óptica de toda Colombia, y la conexión de esta con San Andrés, Europa, Norteamérica, el este asiático y China”.
La intención del mandatario no solo apunta a recuperar capacidades técnicas. También está cargada de una dimensión simbólica e ideológica. “Aparecerán los enemigos de la idea porque quieren que Telecom desaparezca de la memoria. Pero yo quiero revivirla para que maneje la fibra óptica de toda Colombia (…) Así podríamos afirmar que este es el centro del mundo, recuperando la visión de Bolívar de que la Gran Colombia debía estar a la par de las grandes potencias”, declaró.
